Las fotos de stock y los algoritmos de las redes sociales

Quizá algunos de vosotros estaréis al tanto de las tecnologías de reconocimiento facial. No es ningún secreto que cada vez más, la inteligencia artificial aplicada al reconocimiento de imágenes está a la orden del día tanto para imágenes fijas como para vídeos. Sin ir más lejos, YouTube cuenta con esta tecnología desde hace más de 10 años para evitar que se suban a la plataforma contenidos protegidos como películas o series y sus algoritmos funcionan con una gran eficacia y rapidez. Pues bien, estos algoritmos sirven para mucho más que para evitar la piratería: sirven para posicionar.

¿Cómo funciona?

A la hora de generar un contenido, lo que normalmente interesa es que lo vea cuanta más gente mejor y para ello existe el ranking. El ranking es la posición en que se sitúa un contenido según la facilidad que tiene de llegar a la audiencia y el algoritmo se encarga de posicionarlo más arriba o más abajo atendiendo a una serie de criterios. Es por ello que debo decir algo drástico al respecto: si buscamos relevancia y estar los primeros, debemos dejar de usar fotos de stock en nuestras redes.

El mencionado algoritmo de posicionamiento puntúa más el contenido original. Gracias a ello, YouTube, Facebook, Instagram, Twitter o Tik Tok recopilan nueva información sobre los usuarios que les pueda ser valiosa en sus operaciones de big data, por lo que no les interesa la repetición del contenido sino adquirir cuantos más datos nuevos mejor. Una fotografía de stock como puede ser de los portales Shutterstock o Freepik generalmente ya ha sido utilizada en más ocasiones (sobre todo los gratuitos) y ésto los algoritmos lo detectan, por lo que rebajan el ranking.

También puntúan menos este tipo de contenidos porque sus metadatos no suelen estar completos, al contrario que si subimos una fotografía realizada desde nuestro móvil directamente, la cual generalmente contendrá todos los metadatos de fecha, hora, ubicación y demás. Pero no vale con cualquier foto, el algoritmo de reconocimiento de imágenes atiende además a criterios estéticos, los cuales explicaré en una entrada futura pero destacaré unos en ésta: puntúan mejor si aparece una figura humana y puntúan fatal si aparece texto.

Es por ello que atendiendo a la lógica de negocio de las Big Tech y a las nuevas tendencias, las fotografías que mejor posicionan son las originales, con la menor edición posible o con un filtro de la propia red, ajustadas a web y tomadas desde dispositivos conectados, ya que son los que acompañan a la imagen con la mayor cantidad de metadatos. La recompensa por ofrecerles datos es una mejor posición.

¿Es posible engañar al algoritmo?

Si buscamos calidad, muchos de estos metadatos se pueden añadir o modificar a posteriori utilizando ciertos programas de edición como Lightroom pero de una cosa no se puede escapar: de realizar contenido original. Hay que hacer fotos, ya no sirve con descargarlas de un portal si queremos posicionar bien y cada vez servirá menos conforme estos algoritmos sigan avanzando.

Lo que pasa con estas tecnologías es que no paran de actualizarse, por lo que el aprendizaje es continuo. Cuando pensamos que sabemos lo suficiente para sacarle todo el jugo a estas herramientas es cuando se actualizan, por no hablar de que por supuesto influyen las tendencias de actualidad y los resultados son personalizados para cada usuario.